"Los
jóvenes valoran la disciplina
y un profesor que les eduque sin humillar"
El profesor Javier Elzo estudia en
su último libro la adolescencia
desde el punto de vista del propio sujeto.
Desmonta tópicos y ofrece claves
para ayudar a los padres y profesores
a escuchar a los hijos en un momento
en el que faltan referentes.
Este sociólogo vasco de 66 años,
catedrático de la Universidad
de Deusto, es uno de los
mayores estudiosos de la adolescencia,
esa “enfermedad” que, como
la juventud, se cura con el tiempo.
Aunque también es una etapa que
se alarga cada vez más: se inicia
antes y
también se acaba más tarde.
En su nuevo libro –La voz de los
adolescentes– aborda de
nuevo su tema preferido desde la perspectiva
del propio sujeto adolescente. Un libro
útil
para padres, profesores y chicos que
pasan por esa etapa de la vida.
Este libro ofrece el perfil del “nuevo
adolescente”. ¿Cómo
es ese nuevo adolescente?
Yo digo que el nuevo adolescente –que
tiene más bienes materiales que
nunca–
probablemente se encuentre más
indefenso ante la vida y la sociedad
que nunca.
¿Sigue existiendo eso que se
llamaba antes la “brecha generacional”:
entre el adolescente y sus padres, el
adolescente y el profesor?
Hay una brecha generacional en el sentido
de que unos han vivido una experiencia
distinta de la de los otros. Sin embargo,
la sociedad está cambiando para
todos en una serie de elementos que
afectan a padres y también a
hijos. Como novedad fundamental, los
padres y los actuales adolescentes están
viviendo una transformación familiar
muy grande. La madre ha salido de casa
sin que el hombre haya entrado.
¿Qué características
presenta el adolescente actual?
No hay un solo perfil. Pero básicamente
diría que es una persona que
vive el día a día, que
se preocupa por lo que pasa en cada
momento, que ha sido educado mucho más
en los
grandes valores teóricos de la
solidaridad, de la tolerancia…
y muchísimo menos en los
valores más instrumentales como
la constancia, el trabajo bien hecho,
la obediencia. Un
joven que recibe una cantidad enorme
de información pero que no tiene
unos referentes
muy claros. Que tiene una enorme capacidad
de adaptación pero una gran dificultad
para
situarse en el mundo, porque tiene que
construirse el mundo sin muchos referentes
globales.
¿Cómo incide el papel
del profesor, por un lado, y el de la
madre o el padre por otro para
construir esos referentes?
Bueno, el profesor, en este momento,
se encuentra con una dificultad enorme
porque
durante muchos años hubo un principio
muy laxista dentro de la Educación,
muy
permisivo. A los maestros se les ha
pedido que resuelvan problemas sociales,
que hagan de
padres y de maestros y en un clima en
el cual tampoco se les ha valorado suficientemente.
La escuela ha sido muy criticada y vapuleada.
Ha sido objeto de debate político
y no ha
tenido la suficiente tranquilidad para
avanzar.
Y ese laxismo, ¿es también
común en algunos padres?
En los padres es evidente que ha habido
también un laxismo muy grande.
Nosotros hicimos
un estudio en el año 2002 donde
decíamos que había aproximadamente
un 42% de familias
españolas que eran laxistas.
Y voy a presentar el próximo
día 3 de diciembre en Barcelona
un estudio donde vengo a decir lo mismo:
contamos con una proporción importante
de
padres que ha delegado la educación,
la labor educativa, en la escuela.
Hay muchos padres que dicen que no tienen
herramientas para tratar a chicos
adolescentes problemáticos.
Los adolescentes problemáticos
de verdad –con dificultades de
inserción– no pasan del
10%. Otra cosa es un chaval que tenga
dificultades de comunicación,
que son muchos.
Muchas veces los problemáticos
son los padres ¿Por qué?
Pues porque ellos mismos están
viviendo una transformación interna
muy grande dentro de la familia: los
papeles del
padre y la madre están cambiando.
¿Entonces, los adolescentes serían
víctimas de esa situación?
Antes yo no utilizaba la palabra víctima,
pero sí: son consecuencia de
esa situación. Por eso
contestaba a tu primera pregunta diciendo
que tienen más cosas que nadie
y, sin embargo,
tienen menos referentes que nunca. La
figura del padre está muy poco
estudiada en la
sociedad actual. Ese padre no tiene
modelo. Se está creando una nueva
familia. Ya no
pensamos en el modelo anterior, no porque
sea malo, sino porque es otro. Y puede
haber un peligro grave porque algunas
madres, en un proceso igualitarista,
quieren hacer lo mismo que los hombres;
y eso es una catástrofe. Si el
padre no tiene modelo y la madre toma
como modelo al padre, tenemos un problema.
Y es evidente que para la mujer tampoco
le sirve el modelo de su madre.
En su libro da la palabra a los propios
adolescentes. ¿Qué es
lo que escucha?
Básicamente lo que más
se escucha es: “ayúdame
a ser yo mismo; guíame pero sin
empujar, sin cogerme del brazo, sin
sujetarme demasiado; dame empujoncitos;
estáte ahí discretamente
en lo que necesito; pero sobre todo
no me dejes solo”.
Drogas, alcohol, sexo... En la adolescencia
están vinculados a diversión.
Bueno, eso es un fenómeno que
parte de la población adulta
con esta división cada vez
mayor entre día de trabajo y
día de fiesta. La sociedad se
ha hecho muy sobria de lunes a
jueves y se ha despendolado de viernes
a domingo. Desde hace 30 años
el consumo de
alcohol ha ido subiendo hasta hace dos
años. Y quiero creer que ahora
estamos en un
descenso que espero que se mantenga.
Hay una asociación muy clara
en una tasa muy
grande de jóvenes entre drogas,
alcohol y ausencia de límites.
¿Y el sexo?
Las relaciones sexuales suelen estar
muy generalizadas, pero existe una minoría
de chicos y chicas –más
chicas que chicos– de un 20-25%,
que dicen que son algo más que
la genitalidad y que el sexo debe practicarse
en un ámbito de cariño,
aunque no
necesariamente dentro de un proyecto
de futuro. Pero no meramente como la
satisfacción de un deseo sexual.
Para ellos el sexo es un entorno de
amor donde se usa el preservativo por
miedo al SIDA y por desconfianza. El
hecho de que yo, cuando me entrego en
una fusión con una persona del
otro sexo necesite poner un preservativo,
en esa relación no hay una confianza
total. Por eso yo lo he llamado “icono
de amor y muerte”.
La pérdida de disciplina, de
autoridad, ¿cómo afecta
a la escuela?
Es un problema muy serio. Los primeros
que deben reconocerlo son los padres,
y que los profesores sepan que tienen
detrás el respaldo de los padres
y no su oposición.
¿Se han encontrado con algún
tópico falso en relación
con los adolescentes?
Sí, por ejemplo eso de que no
tienen valores o que no son personas
de fiar.
¿Qué utilidad podría
tener su libro para los padres?
No es un recetario ni un libro de autoayuda.
He procurado cuidar mucho el lenguaje
para
que sea de lectura fácil. Mi
gran sueño sería que pudiera
ayudar a los padres a ser mejores padres
y a los profesores a entender un poco
más a algunos adolescentes. Y
a los propios adolescentes a conocerse
a sí mismos y a que se le ofrezca
una oportunidad. Estoy más seguro
de la tercera parte.
Fuente: Magisterio
Español 03/12/08
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