"Si
la Administración desacredita
a los docentes, lo hace también
la sociedad"
La secretaria de comunicación
de ANPE considera que la imagen que
tiene la sociedad de que la Educación
no funciona bien ha provocado el despretigio
de la tarea docente, cuando son los
propios profesores los que, con su trabajo,
sacan adelante el sistema
Con una gran claridad de ideas en sus
razonamientos, y sin ningún tipo
de titubeo a la hora de contestar cualquier
cuestión. Carmen Guaita, maestra
de Ciencias Sociales y de Pedagogía
Terapéutica y secretaria de comunicación
de ANPE, se muestra preocupada por la
prioridad que debería de tener
la Educación para la Administración
y el papel clave de la familia. Acaba
de publicar Contigo aprendí,
un libro donde nos cuenta las ideas
que sobre Educación y valores
tienen Pastora Vega, Fernando Savater,
Jorge Valdano, Carmelo Gómez,
Monseñor Carlos Amigo o Víctor
Ullate, entre otras personalidades de
nuestro tiempo.
¿Qué reflexiones destacaría
de todas las conversaciones del libro?
Pues hay que tener en cuenta que son
22 personalidades de todos los ámbitos,
creencias y tendencias políticas,
y todos llegan a las mismas conclusiones.
Son valores que sirven para todo el
mundo, nos ayudan a vivir y hacen de
cada ser humano una persona.
¿Y cuáles son esos valores?
Pues los que hacen fuerte a una persona.
Un valor es lo que se valora. Si yo
valoro la coca-cola jamás apreciaré
un vino Vega Sicilia, no porque no sea
delicioso, sino porque yo no lo aprecio.
Los valores que tenemos que trabajar
son aquellos de las personas individuales,
los que hacen a una persona levantarse
por la mañana y afrontar el día.
Y esos valores son las claves que dan
poder a tu personalidad: el esfuerzo
y tomarse en serio la propia vida; la
disciplina tan absolutamente denostada
que sirve para levantarse todos los
días e ir a trabajar o para gobernar
la vida; la generosidad que sirve para
ver la persona que tienes al lado y
te humaniza; o la solidaridad, que es
un paso más, y te permite no
tolerar las injusticias tan enormes
que existen. Y no tienen una connotación
carca ni religiosa, aunque se puedan
tomar también desde lo religioso.
Ni políticos...
Por supuesto. Es que los valores no
son políticos. Un político
tiene que tener valores, que no es lo
mismo.
¿Educación para la Ciudadanía
contiene este tipo de valores?
Asumo totalmente la opinión de
ANPE. La escuela educa para la ciudadanía
no necesariamente con una materia concreta.
Un buen ciudadano es una persona que
lee y comprende, que tiene capacidad
crítica, por ejemplo, para darse
cuenta cuándo la publicidad es
agresiva o cuándo una propaganda
electoral es falsa. Un ciudadano es
una persona que está implicada
en el día a día de la
sociedad en la que vive y en la que
no le importa participar. Y todo eso
se aprende en la escuela, pero no con
una sola asignatura, aunque estuviera
muy bien diseñada, ya que están
implicados todos los ámbitos
del conocimiento. Pero es que, además,
EpC ha introducido en el sistema educativo
un arma de doble filo tremenda que puede
costarnos un disgusto. No se ha calibrado
la gravedad de introducir la objeción
de conciencia en las materias obligatorias
del currículo. El que exista
una asignatura obligatoria que sea susceptible
de objeción es gravísimo,
porque mañana nos puede pasar
con la Historia, con el alumno musulmán
que nos diga que no estamos contando
bien la Reconquista, o con el alumno
latinoamericano que nos diga que no
contamos bien el descubrimiento de América.
Se ha abierto una vía de gran
peligrosidad, precisamente por meter
la política en la escuela.
¿Y la Administración valora
la Educación realmente como se
merece?
No, porque la Educación diseña
la sociedad del futuro, y entonces es
muy difícil separarla de una
determinada concepción política.
Pero es un engaño, ya que el
diseño de la política
en una democracia está hecho
ya. Nuestros derechos y nuestros deberes
nos lo da la sociedad en que vivimos,
por lo que emplear la Educación
como un arma de confrontación
política lo único que
hace es perjudicar a la Educación
en sí misma.
¿Tenemos entonces un sistema
más político que educativo?
No es un sistema político en
el sentido real del término,
porque entonces prepararía para
la polis. Lo es en el sentido menos
valioso del término. El sistema
educativo que tenemos durante muchos
años se ha mantenido sabiendo
que no funcionaba bien, sencillamente
por una falsa concepción de lo
que son intereses políticos.
Y es una grave irresponsabilidad que
los gobernantes no se hayan esforzado
en hacer un sistema realmente de calidad
para cada uno de los alumnos.
¿Qué fallos han tenido
las leyes educativas?
Mantener durante muchísimos años
una concepción del sistema educativo
que estaba caducada. Desde un primer
momento se dieron cuenta los profesores,
pero también los responsables
políticos de que el sistema comprensivo
no funcionaba bien. Lo copiamos de Gran
Bretaña, que lo quitó
en los años 90, y nosotros lo
hemos mantenido aquí contra viento
y marea. Ahora con estos PCPI que se
han puesto en marcha, parece que empezamos
a darnos cuenta que hay que diversificar,
de que un alumno de Secundaria necesita
que el sistema atienda sus intereses
concretos. Si yo ofrezco una talla única,
ni atiendo las necesidades de los que
van a tener dificultades y quieren derivar
pronto hacia el mundo laboral, ni atiendo
los intereses de los que quieren seguir
estudiando.
¿Y cómo ha afectado esto
a los profesores?
La conciencia que tiene la sociedad
española de que la Educación
en España no funciona bien ha
provocado el desprestigio de la tarea
docente, porque si un profesor no enseña
bien, ¿qué hace? Y muchas
veces no se ve la enorme dificultad
de la docencia, por ejemplo, la cantidad
de funciones de la familia que en los
últimos años los profesores
estamos cargando a nuestros hombros.
Un maestro de enseñanza Primaria
trabaja mucho y dedica muchísimas
horas a temas de higiene, valores, salud,
alimentación, cuyo ámbito
primero y natural es la familia, y deriva
hacia un montón de energía
y tiempo, que evidentemente se resta
a una tarea puramente docente, que es
profundizar en las tareas instrumentales.
Los profesores muchas veces sentimos
impotencia de no ser los padres de los
alumnos.
¿Y el fracaso escolar?
Es muy grave. Un 30% entra dentro de
la normalidad de los porcentajes que
nos llegan a los oídos todos
los días. Pero si pensamos que
es uno de cada tres chicos que yo me
encuentro por la calle, y si ya le ponemos
cara yo creo que empezaríamos
a darnos cuenta de la verdadera dimensión
del problema. Es una responsabilidad
muy seria, y la gente que tiene que
asumirla lo tiene que hacer cuanto antes,
porque si no este chico al que estamos
dejando abandonado totalmente a su suerte,
nos va a pedir explicaciones antes o
después.
Fuente: Magisterio
Español 18/12/08
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