Aceprensa
10/12/08
Una revisión de los estudios
americanos recomienda que los niños
dediquen más tiempo a jugar que
al consumo audiovisual
Los niños y adolescentes que
permanecen durante horas frente a la
televisión o consumen música,
vídeos y otros materiales audiovisuales
sin límite tienen mayor propensión
a padecer obesidad, adicción
al tabaco y al alcohol, y a sufrir otra
serie de hábitos poco saludables.
Estas son las conclusiones del informe
“Medios y salud infantil y adolescente”,
difundido recientemente por Common Sense
Media, una entidad americana que pretende
mejorar los medios de comunicación
y el entretenimiento infantil. El informe
hace una revisión de los 173
estudios realizados sobre salud y uso
de los medios en las últimas
tres décadas, y revela que existe
una “fuerte correlación
entre la exposición a los medios
y los problemas de salud de los niños
a largo plazo”, según afirma
Ezekiel Emmanuel, director del Departamento
de Bioética Clínica de
los National Institutes of Health y
uno de los autores de la investigación.
En concreto, así lo demuestra
el 80% de los estudios. Las conclusiones
más rotundas se refieren a la
existencia de obesidad infantil entre
los espectadores más asiduos,
según lo avala el 86% de los
estudios sobre esta enfermedad. El consumo
de tabaco o una actividad sexual precoz
en niños y adolescentes también
se relaciona con el impacto de los medios
en proporciones similares.
La investigación, en la que también
han participado la Facultad de Medicina
de la Universidad de Yale y el California
Pacific Medical Center, asegura, además,
que existe una correlación entre
la exposición a la televisión,
música, películas y otros
contenidos de los medios con el consumo
de drogas o alcohol y con el bajo rendimiento
académico de los escolares. Las
conclusiones destacan la presencia casi
continua de los medios en la vida de
niños y adolescentes. “La
media de exposición es de unas
45 horas por semana, frente a las 17
pasadas con los padres o las 30 en la
escuela”, asegura el informe.
Para el presidente de Common Sense Media,
James P. Steyer, el estudio pretende
ser una llamada de atención a
los padres, no tanto para impedir el
uso de los medios como para potenciar
sus efectos positivos y reducir al mínimo
los negativos. Esta entidad sin ánimo
de lucro recomienda a los padres limitar
la cantidad de tiempo que los niños
pasan ante la pantalla y estar atentos
a lo que ven. A la vez, sugiere que
los niños “dediquen más
tiempo a jugar en lugar de ver y que
practiquen juegos reales y no virtuales”.
Common Sense Media propone que en los
colegios se enseñe cómo
ser “consumidores inteligentes
de contenidos audiovisuales”,
ya que considera que las escuelas tienen
un papel singular “para ayudar
a los niños –y a los padres–
a utilizar los medios y a equilibrar
su uso con actividades más saludables”.
También se plantea una vuelta
a las “actividades físicas”,
como parte del desarrollo social que
necesitan los escolares. En opinión
de los promotores del informe, es preciso
aumentar la investigación sobre
los medios y la infancia. “Existen
muchos estudios sobre el impacto de
la televisión y las películas,
pero en cambio hay menos sobre los nuevos
medios, como Internet, los videojuegos
y las aplicaciones para móviles”.
Otro campo al que habría que
prestar atención, según
la entidad, es el de los contenidos
de los medios, ya que por lo general
“no se estudia la calidad sino
más bien la cantidad de horas
consumidas por los niños”.
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