Nuestros
jóvenes, cada día más
adultos.
UABC 10/12/08
Los niños españoles, los
que menos usan el móvil de Europa.
La telefonía móvil en
España arrasa. Somos uno de los
países con mayor penetración
de Europa. Sin embargo, y a pesar del
éxito entre los jóvenes,
los niños españoles son
los que menos utilizan este dispositivo:
casi la mitad (47%) dispone de uno en
la franja de edad de los 6 a los 17
años. El porcentaje está
por debajo de la media europea.
Los niños españoles, los
que menos usan el móvil de Europa
La telefonía móvil en
España arrasa. Somos uno de los
países con mayor penetración
de Europa. Sin embargo, y a pesar del
éxito entre los jóvenes,
los niños españoles son
los que menos utilizan este dispositivo:
casi la mitad (47%) dispone de uno en
la franja de edad de los 6 a los 17
años. El porcentaje está
por debajo de la media europea, que
es del 50%, según los datos presentados
ayer por la Comisión Europea,
elaborados con encuestas a casi 13.000
padres. Le siguen en la clasificación
Francia y Grecia con el 50 y el 51%,
respectivamente. Los menores lituanos
y estonios están a la cabeza
con un 88%. Sólo el 5% de los
chicos españoles tiene un terminal
con acceso a internet. Y es que navegar
gusta a los menores incluso más
que el móvil: en casi todos los
países de Europa es mayor el
número de niños que utilizan
la Red que los que usan el móvil.
Los menores españoles son los
sextos que menos navegan. Nueve de cada
diez se conectan en casa y el 36% desde
el colegio. Finlandia es el país
con más niños internautas,
con el 94%.
Hay menos jóvenes; se emancipan
más y a edades más tempranas
de sus padres; están más
ocupados porque tienen trabajo y un
empleo estable; gozan de buena salud
y son más precavidos y solidarios,
aunque han adquirido valores más
conservadores de los que cabe esperar
para su edad. Este es el idílico
perfil de las nuevas generaciones de
jóvenes que revela el Informe
Juventud en España 2008, presentado
ayer por la ministra de Igualdad, Bibiana
Aído. En esta última radiografía
de la juventud, que se realiza cada
cuatro años, una de las novedades
más destacables es que nuestros
jóvenes parecen madurar antes,
pues toman las decisiones importantes
de la vida a edades más tempranas.
Por ejemplo, se trata de generaciones
que se emancipan antes de sus padres,
pues hay más menores de 25 años
que viven de forma independiente de
su familia. Hoy día, sólo
un 37% de la juventud no reside en casa
de sus progenitores. Ese porcentaje
se eleva en las mujeres. De hecho, la
mitad de las chicas de 21, 22 y 23 años
ya han dado ese paso.
Se van antes con la pareja.
También se atreven antes a emprender
la aventura de convivir con una pareja,
pues han aumentado los que lo han hecho
entre los 21 y 24 años, e incluso
adelantan la edad en la que tienen su
primer hijo, ya que hay más mujeres
de entre 21 a 26 años que han
disfrutado de la maternidad.
Para elaborar este informe se realizaron
5.000 entrevistas a jóvenes de
entre 15 a 29 años en noviembre
de 2007, es decir antes de que se dejaran
sentir los efectos de la crisis. Por
tanto, el documento refleja que la situación
económica y laboral de la juventud
ha mejorado, pero se trata de un colectivo
que también «ha notado»
la actual debacle económica,
como explicó la socióloga
Almudena Moreno, una de las autoras.
No obstante, en el momento de realizar
la encuesta se comprobó que hay
más jóvenes trabajando,
un incremento que se ha percibido sobre
todo entre las mujeres. Ellas van ganando
protagonismo en el mercado laboral.
Además, la juventud cuenta con
empleos más estables, pues cuatro
de cada diez disfrutan de un contrato
fijo, aunque todavía existe una
elevada temporalidad en este colectivo,
ya que la mitad tiene un contrato con
fecha de caducidad. Aun así,
la gran mayoría de ellos declara
que vive de sus ingresos. Sin embargo,
aún hay muchos que siguen manteniendo
la dependencia económica de la
familia.
Como ocurre en el mundo adulto, tampoco
en los jóvenes se reduce la brecha
salarial entre hombres y mujeres. Los
ingresos medios de ellos se sitúan
en 964 euros al mes. Los de ellas en
827; es decir, un 30% menos. Ante esas
cantidades no es de extrañar
que la gran mayoría tenga el
deseo de comprar una vivienda, lo que
consideran inaccesible por falta de
recursos económicos.
De lo que pueden presumir los jóvenes
es de gozar de buena salud. No obstante,
su principal causa de muerte siguen
siendo los accidentes de tráfico
pero, al igual que ha ocurrido entre
la población adulta, ha descendido
el número de jóvenes que
fallecen en las carreteras, sobre todo
porque ahora son más prudentes
y respetan más las normas de
circulación. La mayoría
no conduce si ha bebido, utiliza el
cinturón de seguridad y no habla
por el móvil cuando se sienta
ante el volante.
Más precavidos ante el sexo
Son más precavidos e incluso
ha aumentado la utilización de
métodos de protección
a la hora de mantener relaciones sexuales,
sobre todo para evitar embarazos no
deseados e infecciones de transmisión
sexual. Algo que no se produce entre
la juventud inmigrante. Los jóvenes,
además, cada día se desinhiben
más cuando hablan de aspectos
íntimos sobre su sexualidad.
En definitiva, se sienten satisfechos
con su vida y tienen una alta confianza
en sí mismos, aunque se aprecia
cierto cambio en sus valores. Siguen
siendo jóvenes solidarios. A
la mitad de ellos no les interesa nada
la política tradicional. En cambio,
existe un grupo que sí está
más comprometido con participar
en una política menos institucionalizada,
a través de campañas de
apoyo, de boicot... No en vano, valoran
la gran capacidad que brinda internet
para generar foros de debate y para
crear y consolidar corrientes de opinión.
La Red les da la oportunidad de ser
ciudadanos informados. Hay más
jóvenes que se han posicionado
en contra del matrimonio homosexual,
aumentan los que se declaran a favor
de la pena de muerte También
se perciben ciertos velos de mayor conservadurismo
para la edad que les toca vivir. Por
ejemplo, hay más jóvenes
que se han posicionado en contra del
matrimonio homosexual, aumentan los
que se declaran a favor de la pena de
muerte (36%) y son menos los que apoyan
el aborto. La religión resulta
ahora más importante para ellos.
Incluso son menos tolerantes ante el
consumo de drogas. Y más conscientes
del peso que arrastra la mujer, pues
dos de cada tres admiten que las tareas
del hogar las realizan sólo ellas.
Y parecen tener intención de
que eso cambie, pues la mayoría
de la juventud dice que su hogar ideal
es una familia en la que los dos miembros
de la pareja trabajen y comparten las
tareas domésticas
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